Redacción/Tlaxcala Times

TLAXCALA, Tlax., 29 de septiembre de 2026.- Una nueva campaña se desató en redes sociales en contra de la recién designada coordinadora en Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía, Ana Lilia Rivera Rivera, utilizando la imagen de la actriz conocida como “India María”, acompañada de expresiones despectivas hacia ella.

Más allá de la disputa política, el recurso utilizado merece una reflexión de fondo, y es el hecho de que cuando una identidad cultural o una referencia a los pueblos originarios se emplea como insulto, el problema no está en la persona a quien se pretende ofender, sino en el prejuicio desde el que se construye la ofensa.

Ana Lilia Rivera ha construido buena parte de su trayectoria política alrededor de temas relacionados con la soberanía, los derechos sociales y el reconocimiento de las comunidades y pueblos originarios, sin embargo, reducir todo ello a un estereotipo para intentar desacreditarla no constituye una crítica política, sino una descalificación basada en un prejuicio.

La libertad de expresión permite la crítica, incluso la crítica dura, pero una cosa es cuestionar una decisión política y otra utilizar características culturales o étnicas como mecanismo de humillación. El propio Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) ha advertido que el lenguaje puede convertirse en una herramienta de discriminación cuando se emplea para tratar como inferiores o descalificar a personas o grupos.

No hay nada de qué avergonzarse en las raíces mexicanas. México es un país construido sobre una enorme diversidad cultural y lingüística, y sus pueblos originarios forman parte de esa historia y de su presente.

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