Rubén Hernández/Tlaxcala Times

TLAXCALA, Tlax., 11 de agosto de 2026.- Las Noches de Leyenda de la Hacienda Tepozontitla en Nanacamilpa, Tlaxcala, narran historias que se cuentan en este municipio y que son parte de la cultura popular sobre hechos sobrenaturales y fantásticos, entre los relatos están la Bruja de Nanacamilpa; la historia de Don Juan Ortega y Doña Catalina, así como La mujer del camino.

En esta primer bloque de historias y secretos de este lugar está la leyenda de la Bruja de Nanacamilpa, misma que narra el relato de Sol, una mujer que lo perdió todo, excepto a su hijo, ella fue abandonada por su pareja antes que el bebé de ambos naciera.

Así, Sol le tocó enfrentar la vida por si sola, fue entonces cuando cerca de su casa llegó a vivir una mujer algo extraña, hermosa, muy amable, ambas se hicieron amigas, todos los días esta mujer iba a la casa de Sol, preguntaba por su bebé y sonreía cuando lo veía, entre más se ganaba la confianza esta mujer, la gente comenzó a murmurar porque ella, decían poseía la sabiduría ancestral la cual le permitía abandonar su cuerpo convertida en una enorme ave envuelta en llamas.

Ella, cruzaba el cielo nocturno de Nanacamilpa en busca de un recién nacido con el cual poder alimentarse, todos decían que era una bruja pero Sol no les creía estas historias, hasta que de repente le comenzaron a ocurrir cosas muy extrañas, todas las mañanas encontraba a su niño debajo de la cama, su ropita estaba envuelta en una extraña sustancia como si alguien hubiera estado posado en él, ella no entendía lo que estaba pasando, fue entonces cuando los más ancianos comenzaron a recomendarle que protegiera a su bebé.

“Pon una cruz de ocote fuera de la puerta de tu casa, pon unas tijeras abiertas en forma de cruz debajo de la cama del niño”, aunque ellos se preocupaban y le pedían que lo hiciera Sol creía que solo eran supersticiones.

Cansada de todo esto, una noche decidió quedarse despierta para ver que estaba pasando, pero lo que vio nunca lo pudo olvidar, cuando se encontraba recostada con su bebé, del techo vio descender una extraña cosa, al principio pensó que se trataba de una extraña cuerda, luego, por el movimiento que hacía pensó que se trataba de una serpiente, pero cuando esta cosa se cruzó con la luz de la luna, se dio cuenta que era una lengua, una larga y húmeda lengua, entre más bajaba a Sol más le daba más sueño.

“Como pudo Sol la cortó, la lengua se retorció hacia el cielo, pero el pedazo que cortó se convirtió en una gotita de sangre que cayó sobre el bebé, a la mañana siguiente su hijo ya no estaba, Sol lo buscó por todos lados y fue a buscar a su amiga, pero cuando llegó a su casa ya no había nada, no había muebles, no había ropa, era como si nunca hubiera vivido en ese lugar, solo encontró un zapatito de su bebé, a su su hijo se lo había llevado la bruja y nunca más lo volvió a ver”.

Desde entonces, los habitantes de Nanacamilpa ponen una cruz de ocote fuera de las puertas de sus casas o tijeras en forma de cruz debajo de las camas de sus recién nacidos, porque aprendieron muy tarde que hay entidades que habitan la oscuridad, que no necesitan la puerta para poder entrar.

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