Redacción/Tlaxcala Times

TLAXCALA, Tlax., 25 de mayo de 2026.- La senadora Ana Lilia Rivera Rivera afirmó que las recientes presiones políticas y mediáticas provenientes de Estados Unidos contra México forman parte de una estrategia para evadir responsabilidades compartidas en el fenómeno de la delincuencia organizada, al tiempo que buscan desacreditar el proceso de transformación que vive nuestro país.

Durante asambleas informativas en defensa de la soberanía nacional realizadas este domingo en los municipios de Tlaxcala, Tizatlán y Nativitas, la legisladora tlaxcalteca respaldó la estrategia de seguridad impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y sostuvo que México es una nación libre y soberana que no acepta injerencias externas ni señalamientos unilaterales.

“Hay quienes desde el extranjero pretenden responsabilizar exclusivamente a México del problema de la delincuencia organizada. Pareciera que buscan lavarse la cara ante su propia opinión pública y ocultar las causas profundas que también existen en su territorio. La relación entre ambas naciones debe construirse desde el respeto mutuo, la cooperación y la corresponsabilidad, nunca desde la presión o el intervencionismo”, expresó.

Ana Lilia Rivera cuestionó qué acciones concretas realiza el gobierno estadounidense para combatir el consumo de drogas dentro de su territorio, desmantelar las redes financieras que sostienen a los grupos criminales y frenar el tráfico ilegal de armas que diariamente cruza hacia México, fortaleciendo a organizaciones delictivas que operan a ambos lados de la frontera.

Ante ciudadanos reunidos en ambos municipios, recordó que diversas investigaciones y reportes oficiales han documentado durante años que una parte importante del armamento utilizado por grupos criminales en México proviene de Estados Unidos, situación que representa uno de los mayores desafíos para la seguridad nacional.

En ese contexto, hizo referencia a la llamada “Operación Rápido y Furioso”, implementada por la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) entre 2009 y 2011, durante el sexenio del expresidente Felipe Calderón Hinojosa. Explicó que dicho operativo permitió deliberadamente la venta y el ingreso ilegal de más de dos mil armas a territorio mexicano con el supuesto objetivo de rastrear a grupos criminales.

Sin embargo, señaló que el operativo fracasó y las armas terminaron en manos de organizaciones delictivas como el Cártel de Sinaloa y Los Zetas, contribuyendo al fortalecimiento de estructuras criminales que posteriormente provocaron violencia y pérdida de vidas tanto en México como en Estados Unidos.

Finalmente, Ana Lilia Rivera reiteró que la defensa de la soberanía nacional no es una consigna política, sino una cuya responsabilidad histórica que exige unidad, dignidad y firmeza frente a cualquier intento de injerencia extranjera.

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